Mitos de la biomasa como fuente de energía

 

Mitos de la biomasa

La biomasa forestal, fuente renovable de energía, puede verse envuelta en algunas polémicas que ni muchos menos están cerca de ser reales. De hecho, el debate sobre los biocombustibles y otras fuentes renovables, siempre estará candente al ser un tipo de energía que amenaza la posición de ciertas élites procedentes de la producción y venta de los combustibles fósiles. Estos siguen siendo aún mayoritarios en muchos puntos de nuestra economía, pero cada vez más las nuevas alternativas de energías sostenibles crecen y obtienen mayor presencia.

Algunas de las energías limpias que están más de moda en la actualidad tienen que ver con la quema de biomasa, en cuyo proceso se aprovecha la energía química natural que producen las plantas al realizar la fotosíntesis. No es algo nuevo e innovador, de hecho, cuando nuestros abuelos quemaban los restos de ramas en sus hogueras para calentarse o cocinar, estaban obteniendo energía de la biomasa forestal.

En la actualidad podemos aprovechar mucho mejor dicha energía, por ejemplo gracias a los pellets de madera, cuyo producción sigue estando libre de químicos en la mayoría de los casos, pero han ganado en rendimiento y poder calorífico.

Mitos de la biomasa forestal que no debes creer

Más que mitos, podemos calificarlas como mentiras, por parte de los sectores interesados en que la biomasa no crezca demasiado, y desconocimiento por parte de aquellos que creen a pies juntillas todo lo que les cuentan. El aprovechamiento de la biomasa forestal implica muchas ventajas y muy pocos inconvenientes. Desde luego, es uno de los métodos más sostenibles en la actualidad, siendo energía mucho más útil para reducir la huella de carbono de nuestra sociedad.

Mito 1: la biomasa forestal no es realmente renovable y perjudica los bosques

La industria actual es muy diferente a la de hace unos años o décadas. En la actualidad las empresas que aprovechan la biomasa para obtener combustibles y generar energía a partir de ellos, se aseguran que los bosques se gestionan de forma sostenible. Todos los bosques son regenerados para seguir aprovechando la biomasa de forma periódica y, es más, probablemente la industria aumente la superficie de bosques para aumentar la consecución de materia prima.

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La biomasa ayuda a aumentar los bosques y su salud, con una gestión forestal responsable que está completamente revisada y vigilada por normativa. La deforestación no existe en países modernos en donde la biomasa forestal se toma como una alternativa de importante valor para la producción de energía. Pero es más simple que todo eso: ¿por qué una empresa querría destruir su materia prima? El aprovechamiento maderero requiere un mantenimiento ideal de la fuente de materia prima, por ello los bosques son replantados en perfectas condiciones de sostenibilidad.

Mito 2: la energía limpia es igual a 0 emisiones

Este es uno de los debates más candentes en la actualidad, ya que la definición de ambos conceptos es realmente ambigua. El concepto de energía limpia es aquella que no genera residuos en ninguno de sus procesos o, más en concreto, que los residuos generados son debidamente gestionados.

Cualquier tipo de energía renovable y no renovable puede generar algunos residuos en ciertos puntos de su proceso. En el caso de los combustibles fósiles, los residuos son más abundantes, perjudiciales y caros de gestionar, lo que elevaría sus costes a puntos inasumibles. Por ello no hay una conciencia colectiva de reducir su impacto de forma significativa.

La realidad es que sí hay energías más limpias,, siendo las renovables las más beneficiosas para nuestro planeta. Por ello, muchos se escudan en que la biomasa no es tan beneficiosa al no tener 0 emisiones. Lo que no cuentan es que no existen fuentes de energía con emisiones 0. Al igual que la biomasa forestal, cada vez más las emisiones de las energías renovables se reducen de forma significativa, mejorando en sostenibilidad, pero no existen las emisiones 0 hoy por hoy.

En el caso de los pellets de madera, por ejemplo, sus residuos en forma de ceniza pueden aprovecharse y es muy buen material como abono de cultivos. En cuanto a las emisiones de CO2, los nuevos sistemas (estufas y calderas) generan un 80% menos de emisiones con respecto a hace algunos años, y estas cifras seguirán mejorando con el tiempo. Es más, la plantación de nuevos bosques sostenibles crean nuevos sumideros de CO2, por lo que un debate muy extendido es que el carbono generado en realidad es negativo (al consumirse en los mismos bosques que se replantan).
Los pellets de madera certificados también ayudan a reducir estas emisiones, como es el caso del pellet de Ecomind.